No todo lo que brilla es oro, evidentemente. Cuando intentamos cumplir cualquier objetivo en la web es muy importante que todos los pasos a seguir se planifiquen convenientemente y se piensen a partir de la funcionalidad.
A veces podemos encontrarnos con aplicaciones y proyectos muy llamativos, los cuales visualmente son atractivos e invitan a ser partícipes de ellos. El problema llega, en muchos casos, cuando se indaga y descubrimos que a pesar de lo interesante que parece a primera vista el proyecto, es muy complicado para el usuario entenderlo en su totalidad.
Cuando nos hacemos cargo de un proyecto hay que pensar inicialmente en el público a quien va dirigido y las necesidades de quien solicita dicho proyecto. Tener una propuesta gráfica demasiado elaborada no sirve si no se consiguen usabilidad y funcionalidad para el usuario.
La sobriedad en la web no es una característica indispensable, pero en la mayoría de los casos se agradece. No vale la pena ser espectacular si eso lleva a confusiones para el usuario y los desvía de los objetivos buscados. Lo más importante es llevar el mensaje de la campaña al público objetivo lo más limpiamente posible.
Al comenzar cada campaña web debemos pensar claramente respecto de los objetivos y las posibilidades reales de cumplirlos. Luego hay que planificarlos detalladamente a partir de las necesidades del cliente y del público a quien va dirigido, sin prometer cosas imposibles. Recordemos que lo principal es lograr comunicar correctamente un mensaje y todas las herramientas deben apuntar a eso.

