Mucho se ha hablado en Chile últimamente sobre la “Web 2.0”, la “Era de los Medios Digitales” o el “Auge de las Redes Sociales”. Si bien es cierto que la comunicación digital cada vez es más importante e influyente, todavía las estrategias para trabajarla y sacarle partido están en la Edad de Piedra.
Con gran entusiasmo escuchamos a dueños y gerentes de empresas decir: “Nos hemos tenido que abrir a las nuevas formas de comunicación con nuestros clientes, así que ahora tenemos Facebook”. Ese es un avance. Lo malo es que muchos creen que es suficiente.
¿De qué sirve tener 200 “likes” en Facebook y 10 mil seguidores en Twitter? ¿Quiénes son esas personas? ¿Son capaces de mostrar mi marca a otros? ¿Son usuarios frecuentes de Internet? ¿Puedo determinar el valor de mi marca en Internet sólo con esas cifras? ¿Me permite eso obtener más clientes? ¿Existen otras plataformas donde mi marca debería estar?
Son muchas las dudas que saltan y que para la gran mayoría no tienen respuestas. Todavía existen los que creen que con un “tweet” polémico van a ser el centro de atención y portada del periódico al día siguiente. Los mitos son muchos y las verdades muy desconocidas. Y lo peor, es que son pocos los que se toman el tiempo de ir más allá. Total, ya tienen Facebook y Twitter.
El potencial de Internet es enorme y poco explorado en Chile. Es el momento preciso en que las marcas pueden adelantarse a sus competidores y obtener ventajas en este medio.
Actualmente, existen herramientas de monitoreo y análisis de redes sociales e Internet (Alterian SM2 es uno de los mejores), capaces de ayudar a responder las preguntas antes planteadas. Es posible obtener el valor numérico de cada acción que realizamos en la web; podemos conocer nuestra influencia, la percepción que se tiene de nosotros; descubrir que es mejor tener 10 mil fans fieles que 100 mil que nunca se conectan. En síntesis, todo es medible.
No nos quedemos sólo en Facebook y Twitter. Internet es enorme y no hemos aprovechado nada aún. La web es el medio de comunicación del presente y del futuro. No dejemos que otros lleguen antes. Dar el salto de calidad es posible… ahora.

